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Así mejora una VPN la experiencia de navegación del usuario de Internet que la utiliza

Así mejora una VPN la experiencia de navegación del usuario de Internet que la utiliza
Así mejora una VPN la experiencia de navegación del usuario de Internet que la utiliza

Las Naciones Unidas cuentan con un organismo, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (en inglés, UIT), que está especializado en las nuevas tecnologías. Según sus últimos cálculos, ahora mismo, unos seis mil millones de personas en todo el mundo navegan por Internet. Dicho de otro modo, la mayor parte de la población —independientemente de su país de origen— puede acceder a páginas web, subir contenido a redes sociales, comprar en línea, etc.

Cada acción que los usuarios realizan en Internet deja rastro, desde el último vídeo que han reproducido en YouTube hasta los productos que más han visto en Amazon. Las empresas tienden a recopilar este tipo de datos para venderlos a terceros que, a su vez, elaboran perfiles sobre los consumidores.

Desgraciadamente, cada día se producen ciberataques que comprometen la confidencialidad de los datos personales de los internautas. Sin ir más lejos, Venezuela es el segundo país de Latinoamérica que más ciberataques sufre, según el informe de Kaspersky ICS CERT en 2025.

Para encriptar la conexión, proteger nuestra identidad en Internet y evitar que nos bombardeen con campañas de publicidad masiva o que nos chantajeen con hacer públicos nuestros datos personales, podemos configurar una Virtual Private Network o, en español, una red virtual privada que nos proteja mientras navegamos por Internet.

No obstante, antes de configurar nada, primero conviene entender VPN y en qué casos el anonimato que ofrece es especialmente necesario.

La VPN en una sociedad libre y digital

ExpressVPN es uno de los proveedores que proporcionan servicios de red privada virtual. Generalmente, cuando un usuario quiere acceder a una web, su dispositivo (computadora, smartphone…) envía una solicitud al servidor de la web, que es el lugar físico donde ésta se encuentra alojada, con todo lo que la compone: secciones, textos, imágenes…

Cada dispositivo cuenta con una dirección IP, una especie de documento nacional de identidad para laptops y celulares que permite su identificación. En cierto modo, la dirección IP también identifica al usuario de Internet, que es quien utiliza el dispositivo en cuestión para navegar por Internet.

La VPN oculta la dirección IP del dispositivo. En verdad, la sustituye por una IP anónima. Ello permite al internauta acceder a páginas web y redes sociales con contenido autorizado en su país, pero también visualizar el contenido (películas y series incluidas) que se emite en otros países.

De esta manera, los ciudadanos de los países en los que, por ejemplo, se han censurado determinados programas de televisión pueden ver estos mismos programas si se conectan al servidor de un país donde sí estén permitidos.

Aquí tendríamos un primer uso práctico de la VPN: saltarse la censura y acceder a información —incluso a la prensa digital— autorizada en otros puntos del mundo. Hoy por hoy, según el periodista de datos Martin Armstrong, los únicos países donde se han bloqueado redes sociales son China, Corea del Norte, Irán y Turkmenistán.

¿Cómo funciona exactamente una VPN?

Ya hemos visto que la VPN encripta datos, de modo que las webs que un usuario de Internet visita no pueden acceder a su nombre, su ubicación geográfica, sus hábitos de compra, etc.

Para reforzar aún más esta privacidad, algunos proveedores de VPN encriptan los datos dos veces y/o refuerzan la seguridad de la VPN con métodos de doble autenticación, para asegurarse de que la persona que intenta conectarse a alguno de los servidores del proveedor de VPN es quien dice ser.

En general, las redes virtuales privadas (sin importar el proveedor) funcionan del siguiente modo:

  1. La computadora se conecta a uno de los servidores de la VPN. ExpressVPN dispone, por ejemplo, de servidores en 105 países, lo que permitiría conectarse a uno de estos servidores y acceder a contenido autorizado en el país del servidor.
  2. Una vez conectado al servidor, el usuario puede navegar por Internet con plena tranquilidad. Los sitios web que visite únicamente verán la dirección de IP del servidor al que se ha conectado; no verán la del dispositivo desde el que se conecta, lo que garantiza la seguridad, la confidencialidad, la protección y el anonimato del internauta.

En los casos en que el proveedor de VPN cifra además la conexión de su cliente con su servidor, ni siquiera el propio proveedor tiene forma de saber a qué sitios web accede su cliente. De este modo, la navegación por Internet es aún más confidencial para el internauta.

¿Cuándo se recomienda utilizar una VPN y para qué?

De los miles de millones de internautas que hay en el mundo, se estima que unos 1.800 millones ya han usado alguna vez una VPN.

Disponer de una red privada que sea virtual permite que los usuarios se conecten al servidor de manera remota, sin tener que estar físicamente en el mismo sitio que el servidor.

Por eso, las VPN son especialmente útiles en estos casos:

  • Empresas con empleados que teletrabajan. Esta modalidad de trabajo es algo que se plantean muchos jóvenes venezolanos. Las compañías con sucursales en el extranjero podrían contar con una VPN propia, una red virtual privada que permitiese a sus empleados acceder a los recursos y a la información de la empresa para la que trabajan (softwares y herramientas digitales, datos sobre los clientes…) sin personarse físicamente en la oficina.
  • Acceder a información censurada: noticias periodísticas, redes sociales, páginas web y canales de televisión prohibidos en unos países y consentidos en otros.
  • Conectarse a una red pública a través de una VPN añade una capa extra de seguridad a la conexión, pues crea una especie de túnel que protege los datos del usuario frente a los intentos de cualquier ciberdelincuente que pretenda acceder a ellos a través de la red Wi-Fi pública.