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El conmovedor relato de Fabiana Blanco, la niña cuya sonrisa se iluminó en la tragedia: "Volví a nacer"

"Mi mamá ahora dice que tengo dos cumpleaños: el 22 de enero y el 26 de junio, porque ese día volvió a nacer a las 1:40 de la madrugada". Con esa madurez que estremece, Fabiana Blanco, la niña de 12 horas que se convirtió en el símbolo de esperanza del país, relató al periodista Luis Olavarrieta los desgarradores y milagrosos detalles de las 32 horas que pasó bajo las ruinas tras el doble terremoto del pasado 24 de junio.

Fabiana vivía en el primer piso de un edificio de 11 plantas. Al momento del colapso, un bloque entero de concreto y techos quedó suspendido a milímetros de su rostro. "Me empezaron a caer los escombros y tenía el techo en la cara, pero me pude acomodar", recordó la adolescente, quien de manera inexplicable para ella misma, siendo una joven que se reconoce ansiosa y claustrofóbica, mantuvo una calma inquebrantable. "Pensaba que era un sueño, que no podía ser real. Todo quedó en silencio y se fue la luz. Pensé que todos habían muerto o escapado y que estaba sola".

En medio del aislamiento, Fabiana escuchó los gritos de una enfermera que cuidaba a unos adultos mayores en los pisos superiores y que también había quedado atrapada con vida. Ambas empezaron a hablar, se presentaron y entablaron un diálogo que les permitió conservar la cordura.

Antes de que se cortaran las comunicaciones, Fabiana intentó grabarse para documentar la situación y envió mensajes de emergencia que nunca salieron por falta de señal. En la penumbra, el instinto de supervivencia la guio: "Todo se cayó, pero cerca de mí quedó tirada la comida de la nevera. Encontré queso rallado y salsa de tomate y comía eso poco a poco para no morirme de hambre y resistir".

El pacto entre ambos sobrevivientes era claro: la primera que escuchara a los rescatistas debía avisar que la otra seguía con vida. Así ocurrió. Al ser rescatada la enfermera, notificó inmediatamente a los cuerpos de salvamento la ubicación exacta de la niña.

Una sonrisa nacida de la fe

Al escuchar las primeras voces de auxilio y el sonido de las ambulancias, Fabiana lloró de felicidad. Los rescatistas, en un esfuerzo por mantenerla consciente y mitigar su dolor físico por una herida profunda en el pie, le hablaban de Messi, le decían que era bonita y le preguntaban qué quería ser de grande.

Cuando finalmente la luz del día volvió a tocar su rostro y la camilla la recibió, Fabiana también. Esa imagen conmovió al mundo. "Esa sonrisa salió de la esperanza. Yo sentí que mi futuro se había derrumbado porque quiero ser actriz o escritora, pero al verlos supe que había esperanza. Sonreí porque quería transmitir que no iba a armar un problema; no es culpa de Venezuela que estemos pasando por esto", confesó conmovida.

Al salir, el impacto psicológico y la necesidad de procesar el trauma la abrumaron. "No quería ver a nadie, quería que todo el mundo desapareciera para estar sola en mi propio mundo". Sin embargo, al divisar a su madre, a su abuela, su tía y su primo, les hizo una seña. Lo primero que le dijo a su progenitora, a quien describe con orgullo como su ‘Barbie’ por el esfuerzo diario para sacarla adelante, fue contundente: "No me vuelvo a quedar sola más nunca".

El mensaje de "La niña de la esperanza"

Hoy, mientras su cuerpo continúa en proceso de recuperación médica, Fabiana se confiesa impactada al saber que la llaman "la niña del milagro" y que hay personas que se han tatuado su rostro. Aunque reconoce que enfrenta traumas y sigue en shock, ha decidido usar su voz para enviar un mensaje de resiliencia y solidaridad hacia otros niños afectados.

"Me han dicho siempre que soy una loca divertida, tengo diferentes ideas y quiero que todos salgan adelante a cumplir sus sueños. Yo pensé que mi futuro se derrumbaba, pero no fue así. Sigan esperando, porque yo sé que cosas buenas van a venir después de la tragedia. Persigan sus sueños, porque nunca van a dejar de alcanzarlos", concluyó.

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