El pasado sábado 9 de Mayo, en el 1932 Living del Teatro Baralt, el doctor Alexis Nava, oftalmólogo zuliano radicado en el estado Trujillo, vino a Maracaibo para ofrecer una prodigiosa conferencia, titulada “El ojo en el arte pictórico”, en el 1932 Living del Teatro Baralt, donde se produjo una experiencia estética añadida: El Duende de Reverón, en la cual un grupo de notables artistas de la ciudad retroalimentaron el concepto, versionando una historia acerca de un sueño del genio de Macuto, cuyo 137 Aniversario ha desencadenado una fiesta visual en Maracaibo.
Esta crónica quizás sea la más difícil que haya escrito en mucho tiempo. Aquí no me bastará con el sofisma personal del Barroco Cronista Cuántico. Sucede que he sido arte y parte de toda la historia de esta espléndida aventura. He sido yo quien ha traído a Maracaibo al tocayo Alexis Nava y también ha sido mi idea desarrollar este happening que funcionó como una exquisita pieza de ensayo Reveroniano. Un laboratorio facturado con música, palabras y gestos, a partir de una interpretación libérrima del libro del maestro Víctor Fuenmayor, “Armando Reverón. La cábala personal: Del toque a la antirrepresentación".
“El Ojo en el Arte Pictórico” resultó ser un recorrido de una hora por distintas manifestaciones artísticas donde los creadores revelaban o reflejaban sus vínculos con la mirada. El conferenciante dispuso de 122 imágenes y mucho humor y conocimiento revelado. Él mismo advertiría: “Tuve la dicha de presenciar el homenaje al pintor Armando Reverón realizado bajo la dirección del licenciado Alexis Blanco, con un hermoso y corto recorrido por su vida, todos al unísono, el baile, la música, la ciencia y el arte pictorico. Toda una gama cultural para resaltar a tan reconocido pintor. Sea propicia la ocasión para agradecer la gentil invitación desde el Teatro Baralt para exponer mi conferencia. Y, no solo eso, sino que viví el momento emocionante y sentimental de reencontrarme con varios colegas médicos de varias promociones, así como amigos que tenía sin verlos hace años. Gracias por tanto. Gracias FundaBaralt y Corpozulia…”.
En este punto destaca el hecho de que el doctor Alexis Nava dictó, no una, sino dos conferencias. Esa misma tarde de sábado 9 de Mayo, a las cinco, en las instalaciones de Turis Zulia, en la Casa Udón Pérez, entidad conducida por Jiolexy Santos, gerente de turismo de Corpozulia, el brillante oftalmólogo disertó acerca de “Ojos, Frases, Pinturas”, donde el tema central giró también en torno al ojo, así como sobre términos relacionados al mismo, tales como visión, ceguera, mirar, mirada, observación, observar, lagrimear, lágrimas, y en base, ya bien, a una expresión filosófica, un refrán, un pensamiento o un dicho coloquial, buscar y exponer una pintura qué lo avale o represente. Por ejemplo, el refrán “Ver para creer” (el término ver) y mostrar la pintura “La incredulidad de Santo Tomás”, en la cual vemos al santo hurgando la herida en el pecho de Jesucristo. Humor y ciencia al servicio tanto de los propios artistas plásticos como el público general. Un verdadero banquete.
La frase de mi compadre, Ender Colina Velásquez, me suena genial: “Armando a Reverón”. Por eso, con el Club Dramático Teatro de la Concitación (un convite de talentos) realizamos una experiencia de happening titulada “El Duende de Reverón”, inspirada en el magistral libro escrito por mi maestro y mentor, Víctor Fuenmayor.
En nuestra troupé destaca la presencia de artistas maestros consagrados, como Gustavo Colina, Andreína Gutiérrez, Leonardo Isea (como Reverón en trance onírico), Walter Sambiagio y quien suscribe, más la comparescencia exquisita del violinista José Luis Ferrer, aunado a este grupo de talento femenino conformado por Donatella Sambiagio (cuya flauta haciendo música original para el ejercicio es una joyita); Claudia Roncajolo (increíble gema interpretativa heredad de su tatarabuela, María Calcaño); María Paula Carvajal (promisoria graduanda de la Feda); Mariger Román (fotógrafa y actriz en ciernes); Mareth Castillo junto con su hijito, Jesús Santiago, chico con harto duende; Yohely Andrade, como la gran Juanita; Lisaura Morales, hecha duende de El Milagro; Stefany Salas y El Público, en su rol de El Público. Víctor Hugo Zavala y Pablo Blanco cerraron con una increíble sorpresa musical dedicada al genio y su Duende. Martín Leal realizó la escenografía y la utilería.
Temprano, ese mismo día, escribí a toda esta hermosa constelación de concitantes:
Muy buenos días para todas y todos…Ha llegado nuestra fecha clave. Nuestro compromiso de “misa de once llamando a misa de bronce”. Tenemos ante nosotros un conjunto de retos formidables. El primero: la luz. ¿Cómo hacer para domeñarla y cómo transformar su handicap en una gran virtud? Apasionante misterio que me aguarda, a mí principalmente, como responsable de toda esta sesión heterodoxa y múltiple. Antes que todo quiero decirles que confío profundamente en el talento, la voluntad y la nobleza de cada uno de ustedes. Son mis llaves de la vida hecha Duende. Aquí me brindo una frase de la Conferencia de Federico García Lorca que no incluí en nuestro compendio de solo cinco: “El duende… es un poder y no un obrar, es un luchar y no un pensar”. Esa conferencia, Juego y teoría del duende, (1933), define El duende como “un poder misterioso y creativo ligado a la tierra, la sangre y la muerte, que trasciende la técnica artística. Es una fuerza irracional que "quema la sangre" y aparece cuando se siente la cercanía de la muerte…”. Está o no está. Reverón lo sabía mejor que nadie. Por eso transformó su vida en un Sueño.
El Teatro que ahora propongo y quiero hacer aparece poseído de eso. Lo que pasará será posible sí y sólo si lo concitamos. Por eso hablo de liturgia, de ceremonia tribal, de grupo declarado en acción poética colectiva para lograr que estas dos horas y pico resulten inolvidables, por buenas, por mágicas, por extraordinarias. Cada uno de nosotros deberá dejar en el camerino toda su carga emotiva ajena y entrar a “matar un toro invisible”. Para ello se requiere harta honestidad y entrega emocional y mental.
No me extiendo más para no aburrirles y mucho menos abrumarles. He estado insomne. También he luchado contra un caprichoso sentido de la inanición. No tengo hambre y parezco un fakir en el llegadero. Por ahora, solo les esperaré, tranquilo y con una oración bonita hecha a la medida de sus almas.
El milagro sucedió, esplendente y fecundo: Armando Reverón vive y reina en la parroquia Bolívar, en el centro de Maracaibo. Aplausos silentes para mis cómplices.
¡Salud!
(Alexis Blanco. El Barroco Cronista Cuántico. Imágenes cortesía de El
Público).