En medio de las complejas labores de rescate que se ejecutan tras los terremotos del pasado 24 de junio, las historias de supervivencia continúan conmoviendo al continente. Fénix, una pequeña perrita que fue localizada y extraída con vida de entre los escombros por la misión humanitaria de El Salvador desplegada en Venezuela, ya se encuentra en suelo centroamericano, donde su destino cambiará para siempre: pasará de ser una víctima de la tragedia a convertirse en una protectora de la vida.
La perrita fue hallada por los brigadistas salvadoreños mientras realizaban maniobras críticas de búsqueda en los sectores más afectados por los sismos. Tras recibir atención veterinaria inmediata en el terreno para estabilizarla debido al impacto del colapso de las estructuras, la delegación internacional tomó la determinación de adoptarla y trasladarla a su país de origen para darle una segunda oportunidad.


De superviviente a futura heroína
A su llegada a El Salvador, Fénix fue recibido por personal especializado e ingresará formalmente a los programas de preparación de la Unidad Humanitaria de Rescate (UHR). Este cuerpo técnico militar y civil está diseñado para intervenir en zonas de desastre tanto a nivel nacional como internacional.
El entrenamiento de Fénix se enfocará en el desarrollo de sus capacidades olfativas y de agilidad, adaptando sus condiciones naturales para las tareas de localización de personas atrapadas en estructuras colapsadas o graduales de tierra.


Su integración a la UHR no solo simboliza un final feliz para una de las tantas mascotas afectadas por la emergencia sísmica en Venezuela, sino que también rinde homenaje al lazo de cooperación y solidaridad que se ha forjado entre los rescatistas internacionales y las comunidades del litoral central venezolano durante esta contingencia.
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