La reconocida actriz y presentadora venezolana Norkys Batista ha vuelto a encender el debate en las plataformas digitales tras pronunciarse de manera contundente contra la tendencia "therian", un fenómeno que ha ganado visibilidad sin precedentes entre adolescentes y jóvenes en redes sociales como TikTok. Fiel a su estilo directo, Batista expresó su profunda preocupación por lo que considera una moda impulsada por el algoritmo de internet, señalando que no comparte la normalización de este tipo de conductas que, a su juicio, se alejan de la realidad. El término therian, que proviene de "therianthropy", se utiliza para describir a individuos que aseguran identificarse psicológica o espiritualmente con un animal específico, afirmando que no se trata de un simple disfraz ni de un juego de rol, sino de una vivencia interna que define quiénes son.
En la esfera digital, esta comunidad se ha vuelto viral mediante videos donde se les observa utilizando máscaras, colas y recreando comportamientos instintivos o movimientos cuadrúpedos. Mientras que un sector de los usuarios defiende estas prácticas como una forma de expresión personal y búsqueda de identidad, Norkys Batista se ha sumado a las voces críticas que ven en esta corriente un síntoma preocupante de la influencia de las redes en la salud mental de las nuevas generaciones.
La artista no se limitó a la crítica verbal, sino que enumeró una lista de 13 medidas extremas que ella aplicaría como madre, incluyendo castigos físicos como "correazos" y el "cholazo volador", además de privar a los jóvenes de servicios básicos para obligarlos a vivir estrictamente como animales, sugiriendo incluso que hagan sus necesidades sobre periódicos en el suelo.
En su declaración, Batista propuso medidas drásticas como el uso de bozales, jaulas, correas al cuello y hasta el traslado de estos jóvenes ante figuras políticas como Nayib Bukele, para que sean tratados como "rastreros". La polémica escaló aún más cuando sugirió que se les quitara la ropa para que caminaran "en cuatro todo el día" y que fueran expuestos a perros reales, afirmando que "los animales no usan teléfonos". Esta postura, que culminó con un llamado a las autoridades para detener esta tendencia de inmediato, ha dividido radicalmente a la opinión pública entre quienes comparten su indignación y quienes denuncian la violencia de su discurso.
Sus declaraciones han generado un choque de opiniones entre seguidores que aplauden su franqueza y detractores que la acusan de falta de empatía ante las nuevas formas de autopercepción. El debate continúa creciendo en el entorno digital, poniendo una vez más sobre la mesa la discusión sobre los límites de las tendencias virales y el impacto que tienen en el desarrollo de los jóvenes a nivel mundial.
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Jadriangel Montiel/Pasante
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