En un desenlace que desafía toda lógica médica y científica, la esperanza se impuso a la tragedia. El pequeño Carlos Miguel Colmenares Gutiérrez fue rescatado con vida tras permanecer 122 horas sepultado bajo las ruinas de su hogar, colapsado por el reciente terremoto que sacudió a Venezuela.
El rescate ocurrió este lunes 29 de junio a las 2:00 p.m. en el sector Macuto, estado La Guaira, una de las zonas más afectadas, ubicada a unos 30 kilómetros al norte de Caracas.
Cuando el panorama parecía completamente desalentador y el tiempo límite de supervivencia se agotaba, un giro del destino cambió la historia. El hallazgo fue posible gracias a la fe inquebrantable de su padre, Carlos Colmenares, quien nunca abandonó la zona del desastre y persistió en la búsqueda junto a los especialistas.
Los equipos de rescate locales e internacionales mantuvieron un trabajo incesante durante casi seis días continuos. Guiados por la insistencia del padre y tras remover toneladas de concreto de forma manual para evitar nuevos desprendimientos, lograron localizar el espacio confinado donde se resguardaba el menor.
Tras su extracción, Carlos Miguel fue recibido entre aplausos, lágrimas y gritos de júbilo por parte de los brigadistas y vecinos concentrados en el lugar. El personal paramédico lo estabilizó de inmediato en el sitio y lo trasladó bajo estrictas medidas de soporte vital a un centro asistencial cercano.
Fuentes médicas preliminares indican que el menor presenta un cuadro severo de deshidratación y múltiples contusiones, pero se encuentra consciente y fuera de peligro vital inmediato. Este rescate inyecta una dosis de aliento y fuerza a los cuerpos de salvamento, quienes continúan las labores de remoción de escombros y búsqueda de sobrevivientes en la región.
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