En una noche que quedará grabada con letras de oro en el fútbol africano, la selección de Egipto venció 3-1 a Nueva Zelanda en la cancha del Estadio Vancouver, logrando así la primera victoria de su historia en las Copas del Mundo.
El capitán y figura de los Faraones, Mohamed Salah, se echó el equipo al hombro al registrar un gol y una asistencia para consumar una remontada que pone a su país con un pie y medio en los dieciseisavos de final del Mundial 2026.
Este triunfo quiebra una maldición histórica para el conjunto egipcio, que se había marchado sin ganar en sus tres participaciones anteriores (Italia 1934, Italia 1990 y Rusia 2018). El inicio del encuentro no fue sencillo para los dirigidos por el cuerpo técnico africano.
Nueva Zelanda saltó al terreno de juego con una propuesta de alta intensidad y una presión asfixiante que cortó los circuitos de Egipto. El planteamiento dio frutos tempranos: al minuto 14, tras un tiro de esquina ejecutado por Tim Payne, el defensor Finn Surman conectó un potente testarazo para poner en ventaja a los "All Whites".
Egipto acusó el impacto y tardó 35 minutos en hilvanar su primer disparo a puerta, cortesía de un intento de larga distancia de Salah. El panorama pudo ser peor antes del descanso, pero Emam Ashour perdonó de manera increíble en el tiempo añadido al mandar por un costado un centro preciso de Zico cuando se encontraba completamente solo frente al arco.
La historia cambió radicalmente en la segunda mitad. Egipto supo capear el temporal, mantuvo la paciencia y recurrió a la variedad de sus recursos ofensivos en contraste con una Nueva Zelanda que dependía en demasía de los balones largos hacia su referente, Chris Wood. La igualdad llegó al minuto 58 pagando con la misma moneda: un cobro de esquina en el que Zico se anticipó a la marca para firmar el 1-1 con un certero remate de cabeza.
Con el momento anímico a su favor, apareció la jerarquía del atacante del Liverpool. Al minuto 67, Salah tomó el balón en la mitad de la cancha, eludió a dos rivales en una conducción marca de la casa y se asoció con Zico, quien le devolvió una soberbia pared de "tacón" para que el capitán definiera de pierna izquierda, decretando la voltereta en el marcador."Si su país iba a conseguir la primera victoria en Mundiales, no podía ser con otro que no fuera él como la gran figura".
El broche de oro llegó al minuto 82. En plena efervescencia egipcia, Salah ejecutó con precisión un tiro de esquina hacia el primer poste, donde Trezeguet apareció con una espectacular "paloma" para conectar de cabeza y sentenciar el 3-1 definitivo.
Con este resultado, Egipto asume de manera momentánea el liderato del Grupo G y rompe una sequía histórica, demostrando que con paciencia y la genialidad de su máximo estandarte están listos para competir en las rondas de eliminación directa de este Mundial.
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