La británica Emma Raducanu protagonizó un curioso momento durante el Cincinnati Open al interrumpir su partido contra Aryna Sabalenka debido al persistente llanto de un bebé en las gradas. El incidente, que ocurrió el lunes 11 de agosto en el Lindner Family Tennis Center, se volvió viral por la reacción de la tenista y del público.
Una pausa inesperada en plena competencia
Durante la tercera ronda del torneo, Raducanu se preparaba para sacar cuando un bebé comenzó a llorar en el estadio. Tras varios minutos de distracción, la campeona del US Open 2021 se dirigió al umpire para expresar su molestia: “Lleva llorando 10 minutos”, dijo visiblemente incómoda.
El juez de silla respondió con una pregunta que desató risas y aplausos: “¿Quieres que saque al niño del estadio?” Ante el rotundo “sí” del público, Raducanu levantó su raqueta y sonrió, en un gesto que rápidamente se viralizó en redes sociales.
Aunque el umpire ofreció “llamar para que lo retiren”, el partido continuó sin que se tomaran medidas adicionales. El momento, breve pero llamativo, reflejó cómo incluso en el deporte profesional, factores externos pueden alterar la concentración de los atletas.
Condiciones extremas en el Cincinnati Open
El episodio ocurrió en una jornada marcada por el calor extremo en Ohio. Las temperaturas en las canchas superaron los 86º Fahrenheit (30º Celsius), lo que afectó el rendimiento de varios jugadores. El francés Arthur Rinderknech incluso colapsó durante su partido, según reportó la BBC.
Estas condiciones han generado preocupación entre los organizadores y jugadores, quienes enfrentan no solo la exigencia física del torneo, sino también el desafío de competir en un clima poco favorable.
Raducanu y su regreso al circuito
Emma Raducanu, de 22 años, continúa su proceso de recuperación y adaptación tras una serie de lesiones que la alejaron del circuito. Su participación en Cincinnati es parte de su preparación para el US Open, donde buscará repetir la hazaña de 2021.
Más allá del resultado del partido, el incidente con el bebé se ha convertido en uno de los momentos más comentados del torneo. La reacción de Raducanu, entre la frustración y el humor, mostró su carácter competitivo y su cercanía con el público.