Charles Leclerc ha vuelto a saborear la gloria en la Fórmula 1. Tras 623 días de sequía, el piloto monegasco se impuso de principio a fin en el Gran Premio de Gran Bretaña, logrando una victoria magistral que no solo le quita la espina de las ediciones de 2021 y 2022, sino que resucita las opciones de Ferrari frente al dominio de Mercedes.
El triunfo de Leclerc representa su noveno éxito en la categoría reina y el primero desde el Gran Premio de Austin 2024. Con este resultado, el monegasco pone fin a una racha negativa de incidentes y problemas mecánicos que arrastraba desde su accidente en Miami, pasando por un fin de semana complicado en Mónaco y un choque en Barcelona.
"Ganar después de las últimas semanas, que han sido particularmente complicadas, es un sueño", declaró un emocionado Leclerc al bajarse de su monoplaza. "Todo el trabajo que hemos hecho para sentirme bien con el coche ha dado sus frutos".
La carrera se definió por la constancia de Leclerc, quien lideró las 52 vueltas en el trazado de Silverstone. Sin embargo, la presión de Mercedes fue asfixiante. El ritmo del joven italiano Andrea Kimi Antonelli amenazó el liderato de Ferrari hasta que la suspensión delantera de su Mercedes se dañó al pisar el piano exterior en la salida de la mítica curva de Copse. En ese momento, Antonelli acechaba a menos de tres segundos de distancia y con neumáticos notablemente más frescos.
A pesar de la fortuna que supuso el contratiempo del italiano, el mérito de Ferrari radicó en llevar al límite a sus rivales directos. La Scuderia demostró tener el ritmo puro para competir de tú a tú en territorio británico, recuperando la mejor versión de Leclerc justo antes del parón veraniego, con las citas de Spa-Francorchamps y Hungaroring en el horizonte. La distancia en el campeonato sigue siendo considerable: Leclerc se encuentra a 71 puntos de Antonelli, el equivalente a casi tres carreras de diferencia.
Por su parte, Lewis Hamilton logró subir al podio ante su público local tras haber estado ausente del cajón el año pasado. No fue una carrera sencilla para el británico, quien arrastró una penalización por moverse antes de tiempo en la salida y se vio superado en ritmo tanto por Leclerc como por su compañero Antonelli, tanto en la carrera Sprint como en el Gran Premio dominical.
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