El Parlamento Europeo prohibió la entrada de todos los diplomáticos y representantes de Irán a las instalaciones de la institución tras la violenta represión de las protestas en el país. El anuncio fue realizado este lunes, 12 de enero, por la presidenta del organismo, Roberta Metsola.
«No puede ser como si nada estuviera pasando. Mientras el valiente pueblo de Irán sigue luchando por sus derechos y su libertad, hoy he tomado la decisión de prohibir a todo el cuerpo diplomático y a cualquier otro representante de la República Islámica de Irán el acceso a todas las instalaciones del Parlamento Europeo», escribió Metsola en la red social X. «Esta Casa no ayudará a legitimar un régimen que se sostiene mediante la tortura, la represión y los asesinatos», añadió.
La prohibición se aplicará a todos los edificios del Parlamento en Bruselas y Estrasburgo, donde tienen lugar los principales debates, además de la secretaría de la institución en Luxemburgo. En la práctica, cualquier persona con pasaporte iraní será sometida a una verificación a la entrada, y aquellas que estén identificadas como vinculadas al régimen se les denegará el acceso con efecto inmediato.
La decisión se produce en medio de la creciente indignación internacional ante la represión de Teherán contra las grandes protestas que se han extendido por el país en las últimas dos semanas. Irán convocó este lunes a diplomáticos representantes de Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido en Teherán para protestar contra lo que calificó como el «apoyo de estos países a las protestas que han sacudido la República Islámica», informó el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní.
Según el ministerio, los diplomáticos vieron un vídeo con imágenes de los daños causados por «vándalos» y se les informó de que sus gobiernos debían «retirar las declaraciones oficiales de apoyo a los manifestantes». En París, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia confirmó que los «embajadores europeos» fueron convocados por las autoridades iraníes ante la creciente crisis, lo que representa para algunos expertos uno de los mayores desafíos para las autoridades en las últimas décadas.
Las autoridades iraníes afirman comprender las demandas económicas de los manifestantes, pero critican a los «agitadores» que, según ellas, están siendo instrumentalizados por potencias extranjeras. El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, convocó a la población a una «marcha de resistencia» para denunciar la violencia cometida por «criminales terroristas urbanos».
Por su parte, el jefe del Poder Judicial, Gholamhossein Mohseni-Ejei, reiteró las amenazas de castigos «rápidos y severos», advirtiendo que los manifestantes violentos podrían enfrentarse a la pena de muerte.
Noticia Al Dia / Arelys Munda