En un esfuerzo por rescatar la memoria histórica y fortalecer la identidad regional, el Museo Maracaibo Centenaria se consolida como un espacio fundamental para el reencuentro de los ciudadanos con sus raíces. Enclavado en la legendaria Calle Carabobo del casco central, este recinto ha sido definido por su presidente, el ingeniero Francisco Urbina Nava, no solo como una galería de objetos antiguos, sino como una verdadera escuela interactiva.
La iniciativa busca que los jóvenes miren hacia el pasado, comprendan el presente y proyecten el futuro de la capital zuliana, promoviendo de manera activa un sentido de pertenencia que resulta vital para el desarrollo social y cultural de la región. El concepto del museo gira en torno a la educación viva, uniendo la exhibición de valiosos bienes materiales con la enseñanza constante. El ingeniero Urbina destaca que el espacio recibe diariamente a niños, adolescentes y adultos de diversas edades, convirtiéndose en un aula abierta donde la historia patria y regional se aprende de forma tangible.
Lejos de la rigidez de las exhibiciones tradicionales, este lugar fomenta la participación comunitaria a través de talleres musicales centrados en el cuatro y la gaita, así como cátedras de declamación y poesía. Actualmente, un grupo de cien niños se prepara activamente en sus espacios para rendir homenaje a los grandes literatos de la región, demostrando el impacto pedagógico directo que tiene la institución sobre las nuevas generaciones.
Historia viva
Entre las reliquias más valiosas que resguarda el museo se encuentra la cruz original de la Iglesia de Santa Bárbara, una pieza cargada de historia que sobrevivió al impacto de un rayo y a los daños colaterales de un sismo en el pasado. Tras un meticuloso proceso de recuperación llevado a cabo por el equipo técnico del Centro Rafael Urdaneta, la cruz histórica descansa en el museo mientras que en el templo se instaló una réplica para su preservación.
Asimismo, los visitantes pueden contemplar el célebre "Kilovatico", un aparato electromecánico de un siglo de antigüedad diseñado en Estados Unidos por la firma Collins que sirvió como emblema de la antigua empresa Energía Eléctrica de Venezuela (ENELVEN), representando un hito en la evolución de los servicios públicos marabinos.
La colección también rinde un merecido tributo a los personajes que moldearon el acontecer histórico, político y cultural de Maracaibo. En sus pasillos destacan las representaciones de la líder guajira Luz Bruzual, así como la figura del icónico "Patiquín" Manuel Nelson, recordado popularmente como un símbolo del civismo y la elegancia maracaibera. A estos nombres se suman el del reconocido cantante y artista Mario Suárez, y el de Regulo Díaz, apodado cariñosamente "Curuvinda", quien ostenta el honor de haber sido el primer cronista de Maracaibo y un incansable relator de las vivencias de la plaza Bolívar y sus adyacencias.
La historia de la arquitectura local ocupa un lugar de honor gracias al legado del ingeniero y arquitecto belga León Hoet, cuya trayectoria está ampliamente documentada en el recinto. Hoet llegó al país para trabajar de la mano con las primeras compañías petroleras en la zona andina, pero fue en el estado Zulia donde dejó su huella más profunda al diseñar y construir monumentos icónicos del casco central, incluyendo el Teatro Baralt.
El trágico fallecimiento de Hoet, ocurrido durante las obras de construcción del antiguo Aeropuerto Grano de Oro, es recordado en el museo junto a una colección de objetos comerciales de época, como balanzas, romanas y máquinas selladoras de cheques que evidencian el pujante desarrollo económico de la Maracaibo de principios del siglo XX.
Con miras a expandir su impacto en la colectividad, las autoridades del Centro Rafael Urdaneta han planificado la apertura permanente de las instalaciones para el próximo 24 de julio, coincidiendo con la conmemoración del centenario de la siembra del ilustre poeta zuliano Udón Pérez. Este evento de gran relevancia cultural contará con la presencia del gobernador de la entidad y servirá de marco para consolidar al museo como un eje de desarrollo turístico y educativo. Mientras se concreta esta inauguración formal, las puertas del recinto continúan abiertas al público general y a las escuelas los días jueves y viernes, invitando a todos los transeúntes de la calle Carabobo a asomarse y descubrir la riqueza histórica que atesora su propia tierra.





















José Gregorio Flores
Noticia al Día
