La tragedia sísmica que ha golpeado a Venezuela sigue sacando a la luz historias de entrega y resiliencia que conmueven al país. Entre ellas destaca la de Israel, un joven de apenas 24 años oriundo de San Félix, estado Bolívar, quien emprendió un viaje terrestre de más de 12 horas con el único propósito de salvar vidas en la zona cero y terminó convirtiéndose en una pieza clave de articulación internacional para el Equipo de Emergencia Médica (EMT) de la misión humanitaria británica.
La chispa que movilizó a Israel se encendió a través de las pantallas. Al ver uno de los reportes viales del periodista Román Camacho, donde se documentaba de cerca el rescate y el posterior e impactante fallecimiento de una víctima entre los escombros, el guayanés sintió un llamado ineludible. "Ya está, yo necesito estar allá", se dijo a sí mismo. La decisión se tornó drástica e inmediata cuando, en otros videos, observó la llegada de rescatistas internacionales que hablaban inglés. Sabiendo que poseía las herramientas lingüísticas, hizo su morral y partió hacia el litoral central.
Al llegar a La Guaira tras el extenuante viaje, la preparación de Israel dio frutos de forma providencial. El joven fue incorporado de inmediato a las labores del equipo de Búsqueda y Rescate del Reino Unido. Su fluidez con el idioma permitió agilizar las complejas tareas de comunicación en un escenario donde cada segundo cuenta para salvar vidas.
El espléndido trabajo del voluntario bolivarense llamó la atención del propio Embajador del Reino Unido en Venezuela, Colin Dick, con quien sostuvo un encuentro en el terreno. Tras intercambiar palabras y conectar de manera humana por la causa, ambos iniciaron una estrecha relación de coordinación. Así, una vez que el equipo de búsqueda y rescate original culminó sus fases de extracción y abandonó el país, Israel permaneció en la primera línea de acción, trabajando ahora codo a codo con el Equipo de Emergencia Médica (EMT) británico para atender tanto a los damnificados por el terremoto como las patologías generales de la población afectada.
El fruto de la constancia: Inglés y japonés al servicio de la emergencia
Detrás de la destreza lingüística de Israel hay una historia de pura autodisciplina. Cuando tenía alrededor de 11 años, inició un curso de inglés en su ciudad natal que, lamentablemente, cerró sus puertas antes de que pudiera culminar. Lejos de abandonar su meta, el joven continuó estudiando por cuenta propia de forma autodidacta durante años. Su labor hoy con la delegación británica es el testimonio vivo de que lo logró.
Pero su sed de conocimiento no se detuvo allí. Israel también domina el japonés, idioma que estudió formalmente en una academia de Puerto Ordaz y en el cual logró certificarse formalmente ante la Embajada de Japón en Caracas hace dos años; incluso manifiesta su deseo de seguir aprendiendo más lenguas.
Recientemente, el joven guayanés compartió con profundo orgullo en sus plataformas digitales el reconocimiento oficial enviado por la misión diplomática en nombre de su nación. "Muchas gracias, señor Embajador y gracias a la Corona por enviarme esta carta" , expresó emocionado, portando el estandarte de la solidaridad venezolana.
Consciente de la historia de la región, Israel recuerda que en 1999 el litoral central se enfrentó a un desastre dantesco y logró salir adelante. Con esa misma convicción, el joven de 24 años enfrenta las jornadas de reconstrucción bajo una premisa inquebrantable que repite a los afectados en cada jornada de triaje y atención médica: "Mientras haya vida, hay esperanza" .
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