La travesía de Miltico, el incansable viajero que partió desde Ciudad Ojeda, estado Zulia, con destino a la Gran Sabana, sumó dos nuevas jornadas cargadas de profunda emotividad, kilómetros de asfalto y momentos que reafirman la solidaridad del venezolano. Tras su conmovedor paso por Ciudad Guayana, el día 32 marcó el reinicio de su marcha, cruzando San Félix bajo la lluvia para abrirse paso hacia el estado Bolívar profundo.
"Volvimos al ruedo", exclamó un Miltico visiblemente emocionado en sus registros audiovisuales. Aunque confesó sentir algo de cansancio físico tras retomar la ruta luego de su breve descanso, la energía de la gente se encargó de disipar el agotamiento. En el trayecto, decenas de personas lo esperaron a la orilla del camino para abrazarlo, tomarse fotografías y colmarlo de obsequios, entre ellos, un emotivo dibujo donde aparece retratado junto a su fiel compañera de cuatro patas, Lara.
Tras una parada técnica obligatoria para recargar fuerzas con empanadas, el viaje continuó desafiando las condiciones climáticas. Entre risas, al encontrarse con pendientes favorables en la vía, Miltico bromeó frente a la cámara: "Eso es lo que te gusta, la bajadita… es la única forma de que esto agarre 35 kilómetros por hora". Fue precisamente bajo la lluvia, donde el contador marcó una cifra histórica: 1.300 kilómetros recorridos. Lejos de amilanarse por el agua, el zuliano entonó con orgullo: "Si hubiera nacido afuera tendría dinero, pero nací en Venezuela y eso me hizo un guerrero… ¡Represento a Venezuela, caballero!".
El cobijo de Upata y un encuentro sobre ruedas
La llegada a Upata estuvo impregnada de calidez humana. A pesar de la lluvia tenaz, los lugareños se mantuvieron firmes para darle la bienvenida. Al divisar el cartel vial, Miltico leyó conmovedor: "Mira lo que dice ahí: Bienvenido a Upata". Antes de adentrarse en la localidad, se despidió del grupo de ciclistas y acompañantes que lo escoltaron desde Puerto Ordaz con una frase que retrata la hermandad del venezolano: "Avisenme cuando lleguen". La preocupación maternal del pueblo también se hizo notar cuando una señora, al verlo empapado, lo regañó con cariño: "Mira con esa mojá, échate una ducha de agua caliente y ya".
Ya instalado en Upata, el día 33 de la ruta cruzó caminos con otra historia de carretera. Miltico conoció a Charlie, un intrépido motero valenciano que emprende una ambiciosa travesía de cinco meses con destino a la Patagonia. Charlie relata sus vivencias a través de cartas semanales por correo electrónico, un proyecto al que los interesados pueden sumarse mediante un código QR. En un intercambio repleto de risas, Miltico afirmó que Charlie estaba "más loco que él", a lo que el veterano viajero respondió entre carcajadas: "Algunos dicen que yo estoy más loco, pero el loco de verdad es él".
Como muestra de hospitalidad, a Miltico le obsequiaron una franela con la inscripción "Yo amo Upata", e incluso uno de los habitantes compartió con él palabras en lengua pemón. La jornada cerró con una divertida anécdota al adquirir una hamaca: tras confesar que jamás había amarrado una, la instalación le quedó demasiado baja. Con astucia y humor, mirando fijamente a la cámara, sentenció: "Yo creo que la voy a dejar así bajita, porque si me llego a caer no me pego tan duro, ¿entiendes? Inteligencia".
Un faro de luz por los afectados del terremoto
El propósito central de esta movilización no se desvía. El viaje mantiene su norte solidario en apoyo a las familias afectadas por los terremotos del pasado 24 de junio en el país. En Upata, el punto de encuentro fue el mirador de la Virgen de la Paz, un hermoso espacio elevado desde donde se divisa la majestuosidad de la ciudad.
Allí, en un ambiente de recogimiento y fe, la comunidad se concentró con velas encendidas y globos blancos para realizar un minuto de silencio por las víctimas y los damnificados que aún intentan recuperarse de la tragedia.
Mientras Miltico avanza con paso firme hacia la Gran Sabana, sus plataformas digitales encendieron la expectativa del que promete ser el momento más emotivo de toda la aventura. A través de sus historias, se conoció que Lara, su entrañable perrita y compañera de rutas, ya viene en camino para reencontrarse con él.
Cabe recordar que el viajero tuvo que dejarla temporalmente bajo estrictos cuidados médicos tras enfermarse en pleno trayecto, una dolorosa despedida que le costó lágrimas al pie de la carretera. Hoy, con la salud de Larita restablecida y los corazones de millones de seguidores latiendo al mismo ritmo, el reencuentro en tierras ancestrales se perfila como el capítulo más esperado de una travesía que nació de la fe y se sostiene con pura resistencia venezolana
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Video: @milticoo
