Una muestra de solidaridad que cruza fronteras conmovió a las comunidades de Estados Unidos y Venezuela. Max, un niño residente en el estado de Nevada, decidió transformar su sueño de tener un puesto de limonadas en una hermosa campaña de recaudación de fondos para ayudar a los niños afectados por los recientes terremotos en el país.
Max tenía la ilusión de abrir su propio puesto de bebidas y usó 100 dólares que le habían regalado en su último cumpleaños como inversión inicial para comprar los insumos necesarios. Sin embargo, al enterarse a través de su familia, de raíces venezolanas, de la difícil situación que atraviesan los niños en el estado La Guaira tras los terremotos, decidió darle un propósito completamente altruista a su negocio.
Con una oferta variada que incluía limonadas clásicas y de sabores como fresa, mango y cola, el pequeño instaló su puesto. En tan solo dos horas de venta, la respuesta de los vecinos y transeúntes fue masiva: Max logró recaudar más de 300 dólares.


Ayuda directa para los niños de La Guaira
Gracias al dinero recaudado en la jornada de ventas, se adquirió ayuda humanitaria consistente en carpas de campaña y colchones inflables, recursos indispensables para los niños que perdieron sus hogares o cuyos edificios sufrieron graves daños de infraestructura en el litoral central venezolano.
Aunque Max no conoce esencialmente Venezuela, su gesto ha tendido un puente de esperanza de millas de kilómetros, demostrando que la solidaridad y la empatía de los más pequeños no tienen fronteras.

Noticia Al Día
Video: @andrewpizzii
