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Noticia al Dia

Entre la devastación y la luz de la vida: El 24 de junio nacieron 14 niños en la Maternidad Castillo Plaza de Maracaibo

Catorce nacimientos hubo el pasado 24 de junio en la Maternidad Castillo Plaza de Maracaibo. Foto: Xiomara Solano.

El día en que la muerte y el horror irrumpieron de sorpresa en la región central del país con el devastador doblete sísmico del pasado miércoles 24 de junio, en el occidente venezolano la existencia se imponía con una fuerza incuestionable. En medio del colapso y la tragedia nacional, las salas de parto de la Maternidad Dr. Armando Castillo Plaza, en Maracaibo, se convirtieron en el escenario de un conmovedor milagro colectivo: el nacimiento de 14 niños que llegaron al mundo en la jornada más aciaga del año.

El contraste resultó inevitable y profundo. Mientras miles de familias venezolanas lloraban las pérdidas humanas dejadas por la sacudida telúrica, los pasillos del emblemático centro asistencial zuliano presenciaban la batalla del personal médico por recibir nuevas vidas. Entre sirenas, angustia e informaciones trágicas que llegaban desde la Gran Caracas y La Guaira, el llanto de cada uno de estos 14 neonatos resonó como un antídoto de fe y resistencia desde la capital zuliana.

La doctora Stefany Sánchez, jefa de división de ginecología y obstetricia de la Maternidad Castillo Plaza, informó para Noticia al Día que durante la jornada del pasado 24 de junio se registró el alumbramiento de 14 nacimientos en total, distribuidos entre partos vaginales y cesáreas, garantizando la atención oportuna a las madres y a los recién nacidos. Asimismo, destacó que a través del servicio de emergencia se atendió a un total de 40 pacientes, de las cuales 17 requirieron ingreso hospitalario para su abordaje médico.

Para los médicos, enfermeras y personal de guardia de la Maternidad Dr. Armando Castillo Plaza, trabajar en medio de la conmoción nacional implicó una doble labor: mantener la serenidad ante la emergencia colectiva y garantizar la llegada segura de cada bebé. La cifra de 14 nacimientos concretados con éxito ese fatídico día, transformó una fecha de dolor en un símbolo de renovación para la comunidad médica y las familias marabinas.

El 24 de junio quedará escrito en la historia reciente de Venezuela bajo dos realidades opuestas pero entrelazadas: la fragilidad de la vida arrebatada en un suspiro por la fuerza de la naturaleza, y la tenacidad con la que esa misma vida insiste en florecer, aun en las horas más oscuras del país.

José Gregorio Flores

Xiomara Solano

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