Habitantes y transeúntes de la intersección de la avenida 9B con la calle 67 Cecilio Acosta denuncian una problemática que se ha extendido por más de 21 días, a raíz del primer aguacero intenso que azotó la ciudad. Una alcantarilla sin tapa y desbordada se ha convertido en un foco de insalubridad y un peligro latente para la seguridad vial.
El mal olor que emana las aguas residuales no solo afecta a los residentes del sector, sino que también representa un riesgo para la salud pública.
Los vecinos hacen un llamado urgente a las autoridades competentes para que se aboquen a solventar esta situación.

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