Jadriangel Montiel/Pasante
En un rincón donde el polvillo de la madera danza con la luz del sol, en la urbanización San Miguel, calle 96F, se encuentra Rita Morán. A simple vista, sus manos delatan años de trabajo rudo, pero su voz firme y su mirada analítica revelan otra faceta: la de una comunicadora que sabe esculpir realidades tanto con el teclado como con el formón.
Rita no es una mujer común. Es carpintera y periodista, una dualidad que ha convertido en su estandarte de vida. Para ella, moldear un trozo de madera bruta hasta convertirlo en una pieza funcional es comparable a redactar una noticia; ambos requieren precisión, paciencia y, sobre todo, una estructura sólida.
Su romance con la madera comenzó cuando apenas era una joven de 18 años. Hoy, con 62 años de edad y 47 de trayectoria, recuerda que el camino no fue sencillo. Incursionar en un taller siendo mujer en los años 70 fue un acto de rebeldía silenciosa.

"Una de las alegrías de ser carpintera es, primero, poder moldear lo que es la madera; y lo otro es el desafío de, como mujer, emprender en un oficio que casi siempre es de hombres", relata Rita con una sonrisa de satisfacción.
A pesar de las barreras iniciales, Rita encontró mentores donde otros veían competencia. "De la mano de los hombres, un paisano de Colombia fue quien me enseñó la técnica, y poco a poco fui incursionando. Mi motivación es demostrar que las mujeres también somos guerreras y podemos enfrentar todos los desafíos".

Más que un oficio, una identidad
Para Rita, la carpintería no es solo un sustento, es un espacio de aprendizaje continuo. "Hago de todo un poquito. Me ha gustado mucho porque he aprendido cosas que no sabía y hoy en día me desempeño con orgullo en mi área", afirma.
Su mensaje para las nuevas generaciones de mujeres es claro: la persistencia es la mejor herramienta contra el machismo. Aunque en sus inicios los colegas se resistían a su presencia, hoy goza del respeto que solo la maestría otorga. "Al principio fue difícil porque los hombres no querían que una mujer estuviera en el taller, pero yo me impuse y les demostré que sí podía".
Hoy sigue siendo una profesional impecable que no se rinde ante los años. Su vida es el recordatorio de que, ya sea frente a una sierra circular o ante un micrófono, la pasión es la fibra que sostiene los sueños más resistentes.


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Noticia al Dia/ Foto: Jadriangel. M