Chelsea logró sacudirse una de sus peores crisis recientes al clasificar a la gran final de la FA Cup tras vencer por la mínima (1-0) al Leeds United en el mítico césped de Wembley. Un solitario gol del argentino Enzo Fernández fue suficiente para que los "Blues" sellen su pasaporte al duelo definitivo, donde ya los espera el Manchester City.
El encuentro marcó el inicio de la era post-Liam Rosenior bajo el mando interino de Calum McFarlane. El técnico asumió el banquillo en un momento crítico, con el equipo arrastrando una racha negativa de cinco derrotas consecutivas en la Premier League y una sequía goleadora absoluta.
Sin embargo, la mística de la copa transformó al conjunto londinense, que encontró en el minuto 23 la redención gracias a la definición de Fernández.
A pesar de la ventaja temprana, el Chelsea tuvo que sufrir ante un Leeds United que vendió cara su derrota. Los dirigidos por McFarlane perdieron el control del balón en el segundo tiempo, cediendo el 52% de la posesión, y se vieron asediados por un rival que los superó 6-1 en intentos de remate durante el complemento.
En ese escenario de resistencia, la figura del guardameta Robert Sánchez emergió como el salvador del equipo, registrando tres intervenciones determinantes, destacando un mano a mano providencial ante Brenden Aaronson.
Con este resultado, el Chelsea mantiene viva la única esperanza de alzar un trofeo esta temporada. La cita final será el próximo 16 de mayo, en un choque de alto octanaje frente al Manchester City de Pep Guardiola. Para el Leeds, la derrota supone el fin del sueño de regresar a una final de FA Cup, instancia que no alcanzan desde 1973. Los "Blues" ahora concentran todas sus energías en el que, sin duda, será el partido más importante de su calendario.
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