Hace unos 62 o 64 años en la puerta del Hospital Psiquiátrico de Maracaibo, María de La Paz Garcés, ofrecía las empanaditas, los pastelitos, las mandoquitas elaboradas por su manos bondadosas, para el fin de semana anunciaba un fabuloso mondongo, tan solicitado, que debió ofrecerlo a diario. Médicos, enfermeras y familiares de los pacientes eran sus principales clientes.
Era una mujer para quien no había descanso, según nos cuenta su nieto, Nolberto Oberto, conversamos con él a tempranas horas de la mañana de hoy. "Mi abuela al año solamente descansaba el Viernes Santo". Incansable, doña María pasó de las puertas del hospital a un modesto kioskito al frente.
Allí se desayuna con las fragancias de unos platos hechos con el mismo cariño, llos mismos ingredientes, la misma receta que va pasando de generación a generación.
Una fans de Lila Morillo
Cuando nos acercamos al puesto de comidas, especialmente, desayunos, nos llamó la atención su nombre: El cocotero, de inmediato consultamos si aquello tenía algo que ver con Lila Morillo, en efecto, no eran descabelladas nuestras sospechas.
La señora María de La Paz Garcés era una fans de la zuliana, Lila Morillo, y, por aquellos años cuando arrancó con su emprendimiento no dudó en llamarlo El Cocotero porque era – siempre lo ha sido- el gran éxito de la cantante zuliana.
Vale decir que en 64 años, Lila Morillo, nunca ha visitado el lugar, Doña María murió sin conocerla. Le preguntamos a Nolbeto qué le ofrecería a Lila si en un día de estos se aparece de visita. Lo pensó unos minutos y dijo: "le haría unos patacones. ahora no los tenemos en el menú, pero, por tratarse de ella, pues los haríamos con todo gusto".
JC



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