Un 2 de abril de1796 nació Ana María Campos, en Los Puertos de Altagracia, municipio Miranda del estado Zulia.
Fue una heroína en la Guerra de Independencia de Venezuela perteneciente al bando libertador. Le fue dado el honor de «heroína», y se la conoce como «guerrera» y «mártir».
La participación en la gesta patriótica de las mujeres venezolanas ha sido tradicionalmente invisibilizada o solapada por la actuación de los próceres. El caso de Ana María Campos no es distinto. Su lucha por la causa libertaria ha pasado bajo la mesa o ha sido puesta en duda por quienes consideran que sus acciones son parte de las leyendas de la tradición oral.
Los datos sobre la vida de Ana María son pocos. Los historiadores ofrecen información sobre su nacimiento, ocurrido el 2 de abril de 1796; así como datos sobre sus padres, su posición social y el martirio que sufrió cuando descubrieron su participación en actividades subversivas.
En el libro ‘Ana María Campos. Historia de una heroína: entre el mito y la realidad’, el escritor Juan Carlos Morales Manzur presenta varios relatos históricos que narran fragmentos de la vida de la patriota, aunque concluye que los considera enriquecidos por la fantasía de los cronistas que buscaban con sus textos dar "un sentido de identidad, de construir en el colectivo un concepto de Nación, en una Venezuela de finales del siglo XIX".
El autor apunta que los relatos sobre Campos "son muy viejos" y que provienen de los tiempos cuando "se produjo su hecho patriótico y enaltecedor". Sin embargo, asegura que es posible que esos testimonios tengan "su origen en la tradición oral" y hayan sido descritos por los historiadores "para darle cuerpo a una leyenda (casi un mito)".
Una mantuana patriota
La familia Campos era mantuana, es decir, estaba compuesta por descendientes de españoles pertenecientes a la aristocracia local. "Ana María era, por lo tanto, blanca criolla, aristócrata, oligárquica, noble de cuna", dice el fallecido historiador y excronista de la ciudad de Maracaibo (Zulia), Kurt Nagel, en un escrito incluido en el libro de Morales Manzur.
En un documento del historiador Juan Antonio Lossada Piñeres, también añadido en el citado libro, se la define como una mujer de "carácter vivo y alegre" y con una "conversación salpicada de agudezas y chistes".
Para Lossada Piñeres, Campos "se dio a la labor laudable de encender, como Policarpa Zalavarrieta [heroína colombiana], el fuego del amor y del entusiasmo patrio, con arengas y dichos ocurrentes y oportunos".
Disputa con el capitán general de Venezuela
Francisco Tomás Morales fue el capitán general de Venezuela desde el 4 de julio de 1822 hasta el 3 de agosto de 1823, cuando fue obligado a abandonar el cargo y rendirse. Entre los independentistas era repudiado por las numerosas bajas causadas en las filas patriotas.
Este militar español había salido triunfante en la Batalla de Garabulla (ubicada en el actual municipio venezolano de Guajira, en el estado Zulia), el 13 de noviembre de 1822, por lo que parecía que repetiría su éxito en Maracaibo, la capital zuliana.
Lossada Piñeres sostiene que hubo una tensa conversación entre Morales y Campos. Supuestamente, el realista le habría preguntado si su opinión sobre su cargo de capitán general era negativa, a lo que le habría contestado: "He dicho, señor, que dada la justicia de la causa de los patriotas americanos, los poderosos recursos con que cuentan, la actitud imponente del intrépido Padilla [prócer colombiano llamado José Prudencio] y el cerco de acero que por doquier os amenaza: ‘Si usía [vuestra señoría] no capitula, monda [muere]'".
Su altiva respuesta generó una violenta reacción. Morales ordenó que Campos fuera flagelada mientras iba montada en un burro y exhibida por las calles de Maracaibo, a modo de escarnio y advertencia para el resto de los pobladores. Según Lossada Piñeres, a la par que se escuchaban los azotes, se oía a la mujer repetir: "Si no capitula, monda".
A pesar del duro castigo, la profecía de Campos se cumplió. El 23 de julio de 1823 se liberó la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, considerada una confrontación decisiva para la causa patriota. Tras ese enfrentamiento, que aniquiló a la escuadra española, se le concedió a Morales una capitulación.
Sus biógrafos señalan que la heroína sobrevivió cinco años más, luego de ser cruelmente azotada. Según Nagel, mientras se bañaba en el Lago de Maracaibo, tuvo un accidente —que pudo haber sido un síncope o un ataque de epilepsia como secuela de los latigazos— y murió el 17 de octubre de 1828, a los 32 años.
Noticia al Día/RT